Película costarricense sobre las esferas de piedra precolombinas se proyecta este viernes en el Museo del Quai Branly

- Ex alumna del Liceo-Franco Costarricense, etnóloga y cineasta, Arias compartió con nosotros algunas reflexiones previo a la exhibición de su documental en el Museo del Quai Branly-Jacques Chirac en París, donde justamente se encuentra exhibida una de las esferas de piedra de Costa Rica mejor conservadas.

- Su participación en el festival francés fue apoyada por la Embajada de Francia en Costa Rica y el Servicio de Cooperación y Acción Cultural para América Central.

JPEG

El trailer del documental se centra en crear una atmósfera más que en presentar una temática específica. ¿De qué trata su documental?
Podría definirlo como un regreso a las raíces… Las esferas de piedra de Costa Rica se convierten en un vehículo metafórico que nos acerca a las distintas capas de la historia. De una u otra forma se hace un paralelismo entre la historia bastante dejada de lado de las esferas debido a la versión “colonizada” y “blanqueada” de los orígenes de nuestros pueblos, con mi historia personal relativo a la pérdida.

Al mismo tiempo, hay un relato íntimo importante propio del proceso de creación del documental. Cuando buscaba cómo contar la historia de estos objetos -de las esferas- atravesé por la enfermedad y la muerte de mi papá. Es un relato de historias fisuradas, como muchas de las esferas.

Usted hizo sus estudios superiores fuera de Costa Rica y volvió para hacer este documental. ¿Qué relación tiene con Francia y la francofonía?
Bueno, mi familia tiene una relación muy estrecha con el Liceo Franco. Mis dos hermanos y yo estudiamos ahí. También mi mamá estudió en la Sorbona por lo que siempre ha habido un vínculo especial con Francia. Luego migramos a Bruselas, incluso recuerdo una época de mi vida donde manejaba mejor el francés que el español.

Existen muchos festivales alrededor del mundo. ¿Por qué decidió aplicar a un festival etnográfico como el Jean Rouch? ¿Qué valor tiene para usted?
Para mí, como antropóloga, participar en este festival es todo un sueño. Cuando estudiaba antropología se me abrió todo un panorama nuevo cuando descubrí la antropología visual. Muchas personas me preguntan ¿qué tiene que ver la antropología con la imagen, cómo lo combina? Desde siempre ha habido una relación muy fuerte entre ambos. Desde sus inicios la fotografía fue utilizada por la antropología, de hecho fue una herramienta muy importante en los procesos coloniales.

Recuerdo que una de las primeras veces que leí sobre las metodologías entre antropología y el cine fue por medio de Jean Rouch, un antropólogo y cineasta. Desde entonces le di seguimiento a este festival y me emociona mucho poder ahora participar en él. Entre las miles de películas que se producen en todo el mundo y que se envían en los festivales, el haber sido seleccionada es una gran motivación.

- Consulte aquí la ficha de proyección de Objetos Rebeldes en el festival Jean Rouch -

En su proceso de selección, el festival Jean Rouch le da una importancia particular a los temas de diversidad y originalidad en las propuestas de las películas. ¿Por qué piensa que seleccionaron su obra?
Es la primera vez que una película costarricense es seleccionada para el Jean Rouch... Cuando yo estudiaba en Bélgica hace unos años, me di cuenta que la mirada de Europa estaba muy puesta en África, pero últimamente he visto que están empezando a ver hacia América Latina sin necesidad de los enfoques clásicos y exotizantes.

Por otro lado, nosotros desde Latinoamérica también hemos empezado a abordar nuevas narrativas y eso abre otras ventanas de exhibición para las películas. Supongo que les pudo haber llamado la atención que les llegara una película costarricense junto al hecho de combinar una ciencia bastante exacta como la antropología con una historia muy íntima.

En el festival, las películas suelen acompañarse de discusiones y cine-foros. ¿Será también el caso de Objetos Rebeldes?
Sí, desde el inicio los organizadores del festival me indicaron que ellos siempre apuestan a que estén los directores de las películas en exhibición para poder establecer ese diálogo post película. Eso siempre da algo de ansiedad pero también es emocionante.

Artículo continúa abajo

¿Dónde será la proyección de las películas?
En el Musée del Quai Branly. Es muy simbólico que todo se desarrolle ahí si uno se pone a proyectar la línea de la biografía de estos objetos, en cómo se van moviendo entre distintos significados que se les asocia. Los indígenas Boruca vienen siendo los descendientes de los que elaboraron las esferas de piedra, y es curioso pensar cómo algunas de estas esferas terminan viajando incluso físicamente a otros lugares, a otros continentes como es el caso de una que se expone en el Quai Branly. En la película yo planteo el tema de esa vida que a fin de cuente tienen las cosas materiales. Los objetos terminan teniendo cierta vida propia.

Pasando a otros temas, ¿siente que tiene influencia de cineastas franceses?
De hecho hay una cita directa en Objetos Rebeldes a un corto que se llama “Las estatuas también mueren” de Alain Resnais y Chris Marker. Es una película increíble que habla mucho del arte africano y la colonización y la dominación de lo que antes se le llamaba el arte primitivo. También Agnès Varda que me abrió muchísimo la perspectiva en cómo hacer muy evidente el punto de vista subjetivo del documentalista sin volverse en una obra de puro ego. Me llama la atención cómo ella siempre está presente en sus películas pero de manera muy humana y honesta.

En los últimos años el cine costarricense ha empezado a colocarse en festivales muy importantes de Francia. “Clara Sola” el año anterior y “Domingo y la Niebla” este año en Cannes, por sólo citar dos. ¿Qué necesita Costa Rica para que esta tendencia siga en crecimiento?
Creo que necesitamos mucho más acceso a fondos de desarrollo. Sobre todo en documental, el guionista -que en muchos casos es el director- termina regalando toda la etapa de desarrollo que es muchísimo trabajo. Es difícil porque te dicen “te damos fondos hasta que tengás un buen guion o una buena carpeta”, pero para llegar ahí, ¿cómo hacés? Es necesario que tengamos muy buenas etapas de desarrollo para lograr seguir presentando buenos proyectos de películas.

Justamente, ¿qué proyectos vienen en camino para usted?
Como directora estoy en un nuevo proyecto. Viendo materiales de archivo familiares me encontré una foto de mi abuelo con una cámara de cine de 8mm. Mi abuelo, Juan Guillermo Ortiz, era médico en San Ramón y creó un programa que se llamaba “El hospital sin paredes”, en el que proponía un sistema de salud comunitario y preventivo que llegara a todas las personas. Atendía y trabajaba mucho con los campesinos. El trabajo de mi abuelo fue filmado hace varias décadas por el documentalista costarricense Carlos Freer y estoy viendo con él la posibilidad de montar un documental.

Entrevista por Gustavo Morales
Encargado de comunicación de la Embajada de Francia en Costa Rica

JPEG

Dernière modification : 10/05/2022

Haut de page